L A   F O R M A
Apuntes de conferencia del V.M.M.YEO WAMS OM.

Todo el mundo vive atrapado en la ilusión de eso que es la forma. El cuerpo físico, los ojos, el rostro, etc. Con sólo una forma, es nada, pero las gentes le dan un valor ilusorio. Por ejemplo: tenemos a Jacinto y su Mujer, son ambos indios, Jacinto es de estatura un tanto baja, en fin, es un campesino cualquiera, pero es la forma simplemente, así, hay jovenes, viejos, blancos, chinos, árabes, etc. Alguien pregunta ¿y porqué Jacinto no nació -tal vez- blanco o latino, así podia haber dado más a la humanidad, escribir libros, etc.?. Bien, porqué nació en está vida como indio, es porque así conviene, así es Su Voluntad y sin entrar en detalles, porque ahí precisamente entre los indígenas hay quienes estaban o están esperando recibir el Fuego de la Sabiduría, entonces ahí está Jacinto con cuerpo de indio y como él, hay Maestros con cuerpo de blanco, chino, etc., pero ese cuerpo es sólo la forma de una envoltura, Ellos no son ese cuerpo, Ellos son más allá de toda envoltura y su belleza y la belleza de su Ser no puede ser siquiera concebida por el gusano racional.
Yendo a otro ejemplo, NOSTRADAMUS -como Uds. saben- vivió hace unos años atrás y como saben, pertenecía a cierto estracto social elevado, consecuentemente era un Señor Feudal con propiedades, sirvientes, etc. Resulta que entre esos sus sirvientes había uno, quien se destacaba entre los demás precisamente porque era muy fiel a Nostradamus, era su mayordomo; y este mayordomo era un enano algo deforme, su nombre era GINO y pese a sus deformidades era inteligente y se había ganado la confianza de su patrón, pero igual; Nostradamus lo trataba como a un sirviente, lo mandoneaba, le gritaba, le ordenaba esto y el otro, en fín, y Gino le obedecía fielmente.
Resulta que el hijo de Nostradamus muere y en esa situación Nostradamus llega a ver a su Maestro... ¿ y quién era ?...era GINO, él había sido el Maestro de Nostradamus y pudo ser visto sin la envoltura, al márgen de ese cuerpo deforme. Grande fue la sorpresa y terrible, que se llevó Nostradamus. Había tenido a su Maestro tan cerca y tantas veces lo había tratado mal, como a un simple sirviente, pero ahora ya lo había visto tal como era, al márgen de las formas.